Tiempo de apostar

Timba Break es el título de un informe de la consultora Novarum que da cuenta de un aumento del 149% en las búsquedas de casas apuestas durante las pausas de hidratación del mundial

“Naaaaa…Mirá como me c… Paraguay”, revolea su cabeza un estudiante agarrado a la cabecera de un asiento de la línea 100, mientras el colectivo pasa frente al complejo Julio Ayup. “Yo acerté. Era obvio que se iba a tirar atrás y lo iba a aguantar. Te dije que iban a penales”, responde su compañero, que viaja sentado. Los mundiales tienen sus efectos. Uno de ellos es el que la mayoría de las personas jueguen a ser oráculos y se reten a duelo por ver quien adivina más resultados. El azar, mezclado con esa la falta de lógica del fútbol, hace que a veces, aquel que sabe hasta el color de los calzoncillos de cada jugador pierda con el que cree que Curazao es un licor.

El juego de anticipar resultados tiene sus siglos. Ya los romanos lo hacían en las tribunas del Coliseo. Intentaban adivinar que gladiador – casi siempre un esclavo o prisionero de guerra- sobreviviría al combate. Ya en ese tiempo, este entretenimiento incluía alguna apuesta. Es decir, el premio por acertar con el pronóstico era algo material y surgía de un pacto en el que cada participante ponía algo en juego (granos, animales o cualquier elemento que tuviera valor). Así, el deporte y las apuestas estuvieron ligados desde casi el principio. En algunos casos estos retos con dinero se convirtieron en los financistas principales ¿Qué sería de los hipódromos si no hubiera gente dispuesta a entregar su suerte -y sus bienes materiales- a las ganas de correr que tenga un caballo?

Durante mucho tiempo la cuestión de la legalidad de estos negocios fue una discusión importante. Cualquiera que haya visto la serie Peaky Blinders, habrá notado que los hermanos Shelby hicieron parte de su fortuna a través de apuestas ilícitas en las carreras de caballos. En Argentina, un gobierno militar intentó darles institucionalidad a las apuestas en el fútbol -y de paso recaudar algo de ese volumen de dinero-. Así, en noviembre de 1971 el presidente de facto Agustín Lanusse promulgó la ley 19.336, promovida por el ministro de Bienestar Social, Francisco Manrique. La misma establecía la creación del concurso de pronósticos sobre eventos deportivos. Famoso por haber participado del derrocamiento de Perón en 1955, Manrique se convirtió en el padre del Prode (Pronósticos Deportivos). El proyecto establecía que la Lotería de Beneficencia Nacional y Casinos fuera la única que podía explotar estas apuestas. La suma del dinero recaudado iba destinada a la AFA y a infraestructura de los clubes, además del obvio premio del ganador, un porcentaje iba al Estado, que debía reinvertirlo en obras públicas.

El Prode como proyecto institucional se perdió por falta de rentabilidad a mediados de los 90 del siglo pasado. Entre las tantas cosas que se desregularon estuvieron las apuestas. Ya en este siglo, un decreto macrista puso el último clavo en su ataúd. Pero el nombre sigue hasta estos días y aparece con fuerza cada vez que hay un mundial para ser utilizado en juegos menores y cotidianos. En el ámbito institucional, el Estado ya no está. Ahora mandan las empresas multinacionales.

Por desconfianza, hipocresía o vaya a saber qué otra cosa, las federaciones deportivas no siempre vieron con buenos ojos a las apuestas y a sus promotores. Eso cambió hace unos años. Fue cuando se dieron cuenta de que las apuestas era el gran negocio que le faltaba sumar a ese gran negocio que es el deporte. Tal es el abrazo que le ofrecieron los gerentes del deporte, que hasta crearon espacios publicitarios especiales para que las casas de juego online minen clicks a diestra y siniestra.

“Las búsquedas en Google de las casas de apuestas que auspician las transmisiones deportivas crecieron hasta 149% durante las pausas de hidratación del partido de Argentina contra Austria”, reza un informe de la consultora Novarum. Timba Break se titula el escrito que surge de un informe en el que se analiza como cómo las pausas de hidratación reglamentarias (Cooling Breaks) se han transformado en un presunto canal de conversión inmediata de espectadores en apostadores.

El Diego Maradona creado a través de la IA

Maradona es una fuerza convocante, incluso si se trata de un Diego producido por IA. Betwarrior, empresa que generó polémica por utilizar una recreación imagen y la voz del de Villa Fiorito, se activa cuando los jugadores se van a tomar agua. En el caso de Argentina y Austria, mientras la pelota rodó, los niveles de búsqueda de la empresa que es sponsor oficial de la selección argentina cayeron por debajo del umbral mínimo registrable (0 puntos). Ahora, cuando Messi y compañía se fueron a hidratar el número saltó instantáneamente a picos de hasta 38 puntos, generando un tráfico 6 veces mayor al obtenido durante el entretiempo.

Sin querer queriendo la FIFA le entregó en bandeja una nueva herramienta a sus nuevos socios de las casas de apuestas. Quienes vengan del área de la comunicación, el marketing o la publicidad podrán discutir algunas de las conclusiones del informe. Por ejemplo la relación directa entre la publicidad y el aumento de búsquedas. Eso sí, el informe es otra luz roja más en tiempos en los que docentes y médicos alertan por el crecimiento de la ludopatía infantil y adolescente. También es una muestra más de cómo el deporte es cada vez más negocio y menos juego.

 

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