Estudiantes está en el lugar en el que se imaginó su presidente hace diez años. Ahora, deberá prepararse para ingresar a un terreno poco conocido
“Tarea o problema que estimula por difícil, reto”. Esa es una de las acepciones que la Real Academia Española le da a la palabra “Desafío”. Es el término que se escucha por los pasillos del Antonio Candini desde el martes 2 de diciembre de 2025. Ni bien empezó a bajar la espuma del ascenso, Estudiantes comenzó una nueva empresa: hacer pie en la Liga Profesional.
El ascenso a primera división fue el norte que persiguió Alicio Dagatti cuando asumió la presidencia en 2015. Una década después lo consiguió. Quizás no fue de la manera en la que lo soñó. Tuvo su desfile con pompas en la municipalidad y una fiesta con Banda XXI incluida, pero siguió más de media campaña desde el penal de Bower. Ahora le tocará armar a la institución para un desafío desconocido por estas tierras.
Desde lo futbolístico, el presidente deberá sostener la base de un equipo que brilló por su seriedad -un homenaje a su DT- y tocó el zenit de rendimiento en el momento justo: los playoffs. La continuidad de Iván Delfino es uno de los objetivos principales. El entrenador eligió quedarse a soportar la tormenta de hace un año y entregó el mando del barco en el puerto más deseado.
Las incógnitas están afuera de la cancha. El que ascendió fue un equipo ¿Cómo hacer para que la institución acompañe ese logro futbolístico? “Ahora son todos hinchas de Estudiantes”, se repitió en los alrededores del Candini el día de la primera final con Deportivo Madryn. La pronunciaban aquellos que soportaron en julio la fría combinación de viento y cemento helado. Esos que conformaron los menos de 2.000 que asistieron a la mayoría de los partidos del “Celeste” en esta campaña. Una de las metas de la dirigencia será que la efervescencia de esta semana se traslade al club. No sólo en hinchas, sino también en socios. “Si asciende Estudiantes, asciende Río Cuarto”, repite siempre que puede Dagatti. Tendrá que encontrar la manera de que la ciudad lo entienda.
La gente de la región puede llenar la cancha en partidos especiales como la final con Deportivo Madryn, pero no es a lo que apunta la dirigencia. Desde la avenida España irán por hinchas genuinos y socios. Ahora, para conseguirlo hay que ofrecer algo. No sólo que el equipo enfrentará a “campeones del mundo”, si no los servicios que ofrecen los clubes sociales. No habla bien de una institución que los empleados que están a cargo de las actividades de divisiones inferiores y otras disciplinas reclamen por retrasos en el pago de sus haberes.
La infraestructura es otro desafío. La AFA suele ser “tolerante” con los equipos que ascienden. Barracas Central y Deportivo Riestra son una muestra de esa paciencia. De todas maneras el Candini deberá ser actualizado. Las exigencias del reglamento de Liga Profesional para 2025 exige cuestiones que el “gigante” de la avenida España no tiene. Algunas cuestiones son detalles (bancos de suplentes que alberguen a 21 personas) y otras son más problemáticas (sala de prensa para 50 personas, vestuarios y espacio para los controles antidoping). Se deberán corregir cuestiones como la falta de un dispenser de agua en el área de prensa en la final ante Deportivo Madryn.
Si el Candini no estuviera en condiciones, Agustín Calleri (titular de la Agencia Córdoba Deportes) ya levantó la mano y ofreció el Kempes para algunos encuentros. Esa oferta genera más una encrucijada que un beneficio. Jugar contra Boca o River en el Kempes generará dividendos importantes desde lo económico, pero no le caerá bien a los socios y abonados. No sólo por la mística de jugar en casa frente a los grandes, sino también por los 200 kilómetros que deberán hacer para ver los partidos.
Conseguir algunos objetivos generan nuevos desafíos. De eso se trata para Estudiantes el futuro. Un equipo que dio muestras de estar a la altura en la Primera Nacional. Una institución que deberá prepararse para estarlo en la Liga Profesional.
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